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Beauty

GLOWY, NOT GREASY: ¿CÓMO CONSEGUIR UNA PIEL ILUMINADA?

Por María Jesús Sielfeld - julio 25th, 2025

Atrás quedó la era del acabado mate que dejaba el rostro plano y sin vida. Hoy, la piel glowy, ese efecto jugoso, radiante y saludable, se impone con fuerza en pasarelas, redes sociales y rutinas cotidianas. Más que una moda pasajera, esta nueva forma de entender la belleza pone el foco en el bienestar integral y en potenciar lo natural. ¿El objetivo? Un rostro que brille desde adentro, sin exageraciones, sin capas innecesarias y, sobre todo, sin parecer aceitado.

Pero, ¿cómo lograr ese equilibrio perfecto entre lo jugoso y lo brillante sin cruzar la delgada línea hacia lo graso? Todo empieza en el skincare. La clave está en una rutina simple pero efectiva: limpieza profunda con productos suaves que respeten la barrera cutánea, hidratación con fórmulas ligeras y acuosas, y por supuesto, protección solar diaria. Un plus: dejar que cada producto se absorba completamente antes de aplicar el siguiente, para que la piel se vea realmente integrada y no sobrecargada.

Una vez preparada la piel, es momento de subir el nivel con un maquillaje casi imperceptible. Opta por primers que aporten luminosidad, bases fluidas con acabados glow y correctores solo en zonas puntuales. El truco está en usar poca cantidad y en elegir fórmulas con ingredientes hidratantes que se fundan con la piel. El iluminador, claro, es tu mejor aliado: aplicado estratégicamente en puntos altos como los pómulos, el arco de cupido o el lagrimal, eleva la frescura al instante. Eso sí, sin excesos.

Cortesía Getty Images y Rhode 

¿Y el gran secreto para mantener el efecto todo el día? Las brumas hidratantes. No fijan, no cubren, pero reviven la piel como por arte de magia. Son perfectas para reaplicar a lo largo del día y devolverle ese glow natural que a veces se pierde entre pantallas, aire acondicionado y ajetreo urbano. Sumado a una buena alimentación, descanso y agua en abundancia, logran una piel que literalmente brilla con luz propia.

Porque sí: una piel luminosa no se trata de seguir tendencias, sino de sentirse bien en ella. De mostrar, sin filtros, una versión fresca y saludable de ti misma. Y en un mundo que busca más autenticidad y menos artificio, eso (más que cualquier producto) es el verdadero glow up. La luz natural que emana de una piel bien cuidada no se compra ni se imita, se cultiva día a día con hábitos conscientes y cariño propio. No es perfección lo que buscamos, sino ese brillo sutil que habla de una rutina pensada, de descanso, de una alimentación equilibrada y de saber que menos, muchas veces, es más.

Cortesía Getty Images 

 

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