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Woman

ODA A LA MUJER VERSACE: LA ÚLTIMA CAMPAÑA DE DONATELLA Y SUS MUSAS

Por María Jesús Sielfeld - julio 7th, 2025

Hay campañas que marcan una temporada y otras que marcan una época. La de Donatella Versace para el otoño-invierno 2025/26 es de las que definen un legado. No es solo la despedida de una directora creativa tras casi tres décadas al mando: es una carta de amor a las mujeres que dieron forma al imaginario Versace. Kate Moss, Claudia Schiffer, Amber Valletta, Kristen McMenamy y otras figuras clave posan como diosas modernas frente al lente de Mert & Marcus, encarnando la esencia de la casa italiana: fuerza, libertad, sensualidad y rebeldía.

Cada imagen es una declaración. Con un estilismo impecable, maquillaje teatral y una paleta cromática que va del negro profundo al oro líquido, Donatella convierte esta serie visual en un manifiesto. La colección, protagonizada por vestidos de malla metálica, trajes esculturales y siluetas marcadas, revive archivos icónicos, pero con una lectura del presente. No hay artificios: hay actitud. Y esa actitud es la que ha hecho de la mujer Versace una figura indomable desde los tiempos de Gianni hasta hoy.

La diseñadora, que asumió el cargo en 1997 tras la muerte de su hermano, no solo continuó el legado: lo reinventó. Donatella transformó el imaginario de la marca, llevándolo hacia un terreno donde el exceso se convierte en arte y la sensualidad, en empoderamiento. Esta campaña, según ella misma, “es la historia de Versace. Inspirando el presente y anticipando el futuro”. Un futuro que, por cierto, ya tiene nombre: Dario Vitale, el diseñador que tomará las riendas creativas de la firma a partir del segundo semestre de 2025.

Cortesía Versace 

La llegada de Vitale, junto con la reciente adquisición de Versace por parte del Grupo Prada, abre una nueva etapa para la casa italiana. Aunque Donatella continuará vinculada a la marca en un rol más simbólico, esta campaña marca su último acto como directora creativa. Y como era de esperarse, no se va en silencio: se va brillando, con un ejército de musas y una propuesta visual que quedará grabada en la historia de la moda.

Versace no solo presentó una colección: presentó una postura. En tiempos donde todo cambia, Donatella eligió la permanencia de una visión. Porque cuando la moda se hace con alma, no necesita justificar su impacto. Esta despedida no es un cierre; es un eco que seguirá resonando en cada paso que dé la firma, en cada costura y en cada mujer que encuentre en la ropa una forma de expresión feroz y auténtica. La campaña no solo celebra el pasado, también proyecta una hoja de ruta emocional hacia el futuro, donde el espíritu de Donatella, audaz, provocador y profundamente humano, seguirá latiendo en el ADN de la marca. Porque si algo deja claro esta última obra, es que las verdaderas revoluciones no siempre hacen ruido: a veces, simplemente entran en una habitación, pisan fuerte y lo cambian todo.

Cortesía Versace 

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