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News, Opinión

DEL MUST HAVE AL MAYBE LATER: ¿ACCESORIOS DE ALTA GAMA LLEGAN A SU FIN?

Por María Jesús Sielfeld - julio 3rd, 2025

Hubo un tiempo en que tener el último bolso de la casa de moda del momento no solo era una declaración de estilo, sino una inversión emocional. Sin embargo, en 2025, algo cambió. Las vitrinas siguen brillando, pero las carteras ya no se abren con la misma facilidad. ¿Qué está pasando con los accesorios de alta gama? ¿Se trata de una pausa transitoria o estamos frente al comienzo de su ocaso?

La realidad es clara y las cifras no mienten. Según Bain & Company, las ventas globales de artículos personales de alta gama caerán entre un 2% y 5% este año, tras una contracción del 1% en 2024. Es el primer descenso sostenido desde la crisis de 2008. ¿Las razones? Variadas y acumulativas. Desde el desgaste del consumidor por precios cada vez más inalcanzables, hasta una oleada de aranceles, como los propuestos por Donald Trump, que golpean a marcas europeas clave como Gucci o Louis Vuitton en el importante mercado estadounidense. A esto se suman las tensiones económicas en China, la inflación global, el freno bursátil y una sobreexposición que hizo que muchos consumidores simplemente se desengancharan.

Pero hay más: ya no se trata solo de economía, sino de percepción. La idea de “necesidad” asociada a estos accesorios se ha diluido. Hoy, el consumidor, más consciente, más exigente, prefiere una compra con propósito. Y cuando se revelan condiciones de explotación laboral o se constata el impacto ambiental de ciertos procesos productivos, el deseo se enfría. ¿Para qué pagar miles de dólares por un bolso que se fabrica bajo cuestionables estándares éticos, cuando existen alternativas más responsables y visualmente similares, incluso desde fábricas chinas?

Cortesía marcas

Frente a este panorama, las marcas tienen dos opciones: reinventarse o resistir al cambio. Algunas ya están tomando cartas en el asunto: reestructuraciones internas, como la de Kering, fichajes de nuevos creativos con miradas frescas, y apuestas por tecnologías que mejoren la trazabilidad, personalización y sostenibilidad de sus productos. Pero eso no basta. El público pide más que estética. Quiere innovación, autenticidad y valores. No una etiqueta con historia, sino una historia que conecte.

Entonces, ¿es el fin de los accesorios de alta gama? Probablemente no. La historia ha demostrado que este mercado sabe recuperarse: lo hizo después de 2008 y tras la pandemia. Pero sí estamos ante un cambio profundo en la manera de consumir y valorar. Los accesorios ya no se compran por estatus, sino por significado. Y las marcas que no logren entender eso, pasarán del “must have” al “maybe never”.

Cortesía marcas

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