JUST A PERFECT DAY: EL HOMBRE TRADICIONAL DE DRIES VAN NOTEN SS 2026
Por Andrea Cova - julio 2nd, 2025
«Un hombre enamorado, caminando por la playa al amanecer, después de una fiesta”. Así es como Julian Klausner imagina al protagonista de la colección Spring Super 2026 de Dries van Noten, una figura vulnerable y libre, cuya silueta se recompone en el tránsito entre la noche y el día. El debut del diseñador en la línea masculina de la casa belga no solo introduce una nueva visión estética, sino que también propone una concepción íntima y fluida de la masculinidad.
La colección parte de una pregunta esencial: ¿qué es lo formal? ¿qué es lo casual? Y sobre todo, ¿cómo se sienten estas categorías en el cuerpo? Las respuestas aparecen en prendas que se construyen como capas emocionales más que como códigos sociales: la rigidez de una chaqueta cruzada convive con un pareo anudado a la cintura; la opulencia de un bordado se posa con naturalidad sobre una musculosa gris; una corbata estrecha es igual de relevante que un collar hecho de caracolas y recuerdos.
En ese vaivén entre elegancia y espontaneidad, Klausner articula una masculinidad que no se define por la autoridad o la rigidez, sino por el gesto. El acto de enrollarse las mangas, de caminar con los pies llenos de arena, de combinar mal los cordones. Esa atracción por lo improvisado se traduce en una colección que se construye sobre el placer de mezclar y recombinar.
Photo Courtesy of Ulrich Knoblauch
Los códigos sartoriales tradicionales se reinterpretan con guiños a la moda femenina: tops de escote bote, chalecos cruzados sobre camisas blancas, jerséis entallados. La sastrería se transforma con cortes que juegan entre lo ceñido y lo estructurado: abrigos en satén duchesse con mangas pinzadas, pantalones tres cuartos que desafían el largo clásico del esmoquin.
Los materiales también cuentan una historia de contrastes: del cloqué jacquard a los tejidos reciclados, de las rayas de jockey a los gráficos distorsionados, de los encajes a los tejidos canalé. Cada textura agrega una capa de sensualidad despreocupada, donde lo artesanal (como la serigrafía manual) convive con la sofisticación más audaz. Las prendas, como las emociones, se construyen a partir de acumulaciones y desbordes.
La paleta cromática también desdibuja límites: rojo y cian, naranja saturado y malva, verde con negro, blanco y khaki, todo sostenido por un gris melange que actúa como nexo emocional. El fajín, símbolo de la formalidad clásica, se impone como pieza central, redefiniendo la cintura masculina en bordados y colores vibrantes. En los accesorios, los códigos de la alta gama se vuelven íntimos: bolsos inspirados en zapatillas, collares hechos con conchas recogidas en la playa, anillos de amante colgados al cuello. La mezcla entre el fetiche personal y el objeto de diseño propone una idea de masculinidad como archivo emocional, como colección de gestos, de recuerdos. Y en el fondo, la voz de Lou Reed, cantando Just a perfect day. Porque esta colección no solo viste cuerpos, sino que encarna estados de ánimo. Una masculinidad que ama, que recuerda, que se atreve. Que encuentra belleza en la imperfección del día siguiente. Dries Van Noten, bajo la dirección sensible de Klausner, propone un clóset masculino que se siente como una confidencia: íntimo, irreverente, y profundamente humano.
Photo Courtesy of Ulrich Knoblauch
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