BALMAIN IS AN ATTITUDE”: ELEGANCIA DESENFADADA EN RESORT 2026
Por María Jesús Sielfeld - junio 13th, 2025
Hay colecciones que deslumbran por su teatralidad, y otras, como Balmain Resort 2026, que seducen por la inteligencia de su sencillez. Olivier Rousteing lo tiene claro: en tiempos donde se compra con cautela, el verdadero estilo está en saber editar. Así, esta nueva entrega de la maison no solo plantea una silueta fresca y sin esfuerzo, sino que también revela una nueva actitud: la del vestir con intención, sin excesos, pero con carácter.
Diseñada con la practicidad como punto de partida, la colección equilibra el glamour clásico de la casa (sí, el archivo de los años 60 sigue presente) con una visión moderna, relajada y sumamente funcional. Aquí hay espacio para minifaldas tipo cinturón, chaquetas bolero con hombros marcados y abrigos oversize con solapas afiladas como navajas. El punto, convertido ya en pilar del negocio femenino de la marca, domina la propuesta: vestidos ajustados, suéteres oversize y faldas escocesas reinventadas desfilan junto a piezas de tweed pastel que remiten, en clave irónica, al imaginario de Clueless.
¿Y la inspiración? Pierre Balmain, por supuesto, sigue siendo el interlocutor silencioso de Rousteing. Esta vez el diseñador dialoga con su legado a través de estampados florales al estilo Matisse, abrigo-capullo con aire de pintura impresionista y siluetas que alternan entre la fluidez del slip dress y la arquitectura de una sastrería decididamente contemporánea. Las capas en cachemira color limón, las botas columna en shearling o las microfaldas sobre camisas blancas revelan una marca cómoda con la contradicción: aquí conviven la feminidad clásica y el atrevimiento lúdico.
Cortesía Balmain
En el terreno masculino, la colección se desmarca con trajes de hombros suaves, tonos apagados y una sutil arrogancia que evita el exceso. El logotipo se diluye, los botones dorados se encogen y la sastrería se encuentra con el sport en una mezcla calculada. “Balmain is an attitude”, reza el nuevo eslogan bordado en sudaderas y plasmado en detalles. Y esa actitud se expresa en piezas que abandonan la ostentación para apostar por la versatilidad: conjuntos estampados con el monograma Labyrinth, chaquetas híbridas y prendas que se adaptan tanto a la ciudad como al resort.
Rousteing, al mando desde 2011, ha aprendido a domar la exuberancia. A sus casi 40 años, no solo es uno de los directores creativos con más tiempo en su cargo, sino también uno de los más estratégicos. Él mismo lo dice: reinventarse es la única manera de no aburrirse. Y en esa reinvención constante, Balmain ha encontrado una nueva voz. Menos maximalismo, más claridad. Menos pose, más propósito. Porque hoy, más que nunca, la verdadera moda, la que perdura, es una cuestión de actitud.
Cortesía Balmain
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