MODA DESECHABLE: CUANDO LA ESTÉTICA DURA MENOS QUE UNA STORY
Por Antonia Peñaloza - abril 10th, 2025
Desde que entramos en la era de las redes sociales, las voces de otros se han hecho más poderosas y a veces, dictatoriales. Este es el caso de las influencers, cuya capacidad para viralizar tendencias puede, literalmente, cambiar la moda. En el scroll interminable de Tik Tok, el algoritmo nos sugiere una y otra vez según lo que consumimos, una prenda o accesorio en particular que nos hace obsesionarnos, convencernos de que lo necesitamos ya, sin pensar en las consecuencias. Sin embargo, ¿nos hemos parado a pensar en el problema detrás de esto? Antes, las tendencias duraban al menos una temporada, y distintas maisons y tiendas de retail producían ropa sabiendo que sería solicitada por un largo tiempo. Hoy las microtendencias desaparecen tan rápido como llegan, dejando una huella fugaz y superficial.
Sin duda, todos hemos sido víctimas de este proceso: morimos por subir una story en Instagram mostrando nuestras nuevas adquisiciones, ansiando demostrar lo “actualizados” que estamos. Pero, ¿realmente vale la pena deshacernos de prendas y estéticas tan rápidamente? El Bloke Core, las cintas coquette, el Mob Wife… son solo algunas de las víctimas de las microtendencias. Y lo cierto es que la moda ya no responde al clima, ni siquiera a las pasarelas: responde al feed. Lo más preocupante es que, al seguir este ritmo, ya no apreciamos el trabajo de un diseñador ni el arte detrás de cada prenda, sea prêt-à-porter o alta costura.
Cortesía Getty Images
Otro problema es la pérdida de estilo propio. Y así es como nacen miles de preguntas: ¿cómo vamos a construir una narrativa visual auténtica cuando estamos constantemente seducidos por lo nuevo? ¿Quién soy si cambio de estética cada semana? ¿Estamos realmente siguiendo tendencias o solo nos estamos disfrazando? No es malo que nos guste lo viral o que algo popular en Instagram, Pinterest o TikTok nos atraiga, pero quizás deberíamos empezar a cuestionarnos las microtendencias. Al fin y al cabo, ¿qué estamos haciendo con nuestro bolsillo? No se trata de rechazar todo, pero sí de aprender a filtrar, editar y evitar caer en la trampa de sentir que debemos renovarnos cada semana para “estar a la moda”.
Cortesía Getty Images
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