¿Elegante o vulgar? En el Hotel Ritz de París, en una mañana de julio de 1992, el mundo de la moda se dividió en dos. Por un lado, estaban los que lo defendieron, por otro, los que se escandalizaron. Y es que la colección de Gianni Versace, “Miss S&M”, no dejó a nadie indiferente. Con siluetas atrevidas y la presentación del famoso vestido bondage, la casa italiana se convirtió en una de las grandes firmas que definieron la moda de los años noventa. Gracias a sus provocativas prendas, con estampados de leopardo y corsés de cuero, Versace impuso un estilo que marcó un antes y un después en la historia.
Cortesía Versace
Cindy Crawford, Naomi Campbell y Carla Bruni son algunas de las supermodelos que dieron vida a los inolvidables diseños de Versace en las pasarelas de los noventa. Una de las piezas más emblemáticas de la maison italiana es el icónico vestido bondage, que fue visto por primera vez en la colección Otoño/Invierno de 1992. Se trata de un diseño que revolucionó el concepto de feminidad en la moda y definió la pauta estética de lo que es y sería Versace.
Cortesía Versace
Fue un desfile increíblemente audaz e irreverente. Con atuendos de cuero ajustados al cuerpo, vestidos negros y joyas doradas, Gianni Versace presentó una colección que jugaba con la opulencia y la provocación. En una época de refinamiento y exquisitez de alta costura, resultó chocante ver ese tipo de piezas, que eran inimaginables en ese momento. El vestido bondage fue el más polémico gracias a su llamativo escote, espalda descubierta, detalles dorados y cintas negras que rodeaban el cuerpo. Sin duda, es un vestido que ha logrado pasar a la historia como un ícono que representa la osada esencia de Versace.
Cortesía Versace
Su popularidad aumentó cuando Donatella Versace lo usó en la MET Gala de 1993. Se convirtió en una pieza icónica que ha conquistado el corazón de las grandes celebridades, evolucionando de las pasarelas a las alfombras rojas. Por ejemplo, cuando Cindy Crawford lo lució en los MTV VMAs de 1992. Más de 30 años después, el vestido sigue presente a través de reinterpretaciones de su diseño. Como es el caso de Dua Lipa, que lo escogió para los Grammys 2022.
Cortesía Getty Images












