PALOMOS Y ANTI /PALOMOS

Noviembre 23, 2023

Por una vez en la vida pondré honestidad por sobre pretensión y reconoceré que, hasta que me puse a investigar para esta columna, nunca había escuchado el término ‘e-boy’. E-boy es un producto de la generación Z -tres o cuatro generaciones detrás de la mía- y tiene que ver, de acuerdo a Wikipedia, con asuntos como ‘mall goth fashion’, ‘emo’, ‘Lolita fashion’ y una expresión facial enormemente popular en TikTok conocida como ‘ahegao’, que consiste en rotar los ojos hacia arriba y sacar la lengua en la forma más sugerente posible, imitando un clímax. Como tantas cosas hoy en día, ‘e-boy’ o ‘e-girl’ no tiene un género específico y cruza sin problemas los límites de cualquier definición sexual que uno pudiera imaginar. Por lo mismo, no es una sorpresa que este grupo de entusiastas pospúberes sea una fuente de inspiración constante para Ludovic de Saint Sernin, un diseñador que, en apenas cinco o seis años, ha ganado enorme popularidad, cientos de comentarios, considerables ventas y millones de clics en Instagram con diseños que, a menudo, crean el máximo efecto con el mínimo de tela. Si ves una juvenil y ambigua silueta caminando por la calle, con un collar de cristales de Swarovski como top y un par de ajustados pantalones semiabiertos a la altura de la ingle, lo más seguro es que se trate de un modelo de Saint Sernin.

En estos tiempos de adoración por lo subversivo y lo sensual, de nihilismo y narcisismo, de obsesión selfie y post sexualidad, creadores como este joven francés parecen, a primera vista, revelar el pulso de su generación. Lo mismo podría decirse de Palomo Spain, la marca del español Alejandro Gómez Palomo que, para su colección de Otoño 2023, se inspiró en sus propios juegos de niñez: “En la libertad que sentía de niño para explorar el clóset de mi madre, inventando vestidos con sábanas y usando una toalla como peluca de pelo largo”, según explicó a Women’s Wear Daily. ¿Qué significa eso en la pasarela? Coloridos vestidos baby doll con sombreritos de bebé amarrados al cuello; minivestidos de encaje y tul con botas a la rodilla, cintas y plumas; un largo abrigo bordado combinado con un calzón amarillo y un pañuelo en la cabeza ‘a lo Jackie O’, y, como look final, un tapado ‘cocoon’ blanco que, sugiere Palomo, debe ser lucido sobre el cuerpo desnudo, excepto por una gargantilla de brillantes al cuello. Que esta sea una colección masculina es, simplemente, un detalle. “El género está sobredimensionado”, asegura el español. “Aunque diseño con un hombre en mente, porque eso es lo que sé hacer, siento que la prenda no debe ser intencionalmente hecha para un hombre o una mujer”.

Cortesía Ludovic de Saint Sernin y Brunello Cucinelli 

Por supuesto, el gran maestro de la moda masculina como espectáculo es Thom Browne, que comenzó su carrera cambiando radicalmente la proporción de los tradicionales trajes para hombre –pantalones al tobillo, mangas más arriba de la muñeca, minúsculas camisas Oxford y cardigans- y que en el último tiempo ha llevado sus diseños a un terreno operático, donde el maquillaje excesivo, gigantescos sombreros, reveladores ‘thongs’ tricolores y bolsos en forma de perro tienen, frecuentemente, un rol estelar. Browne, actual presidente del poderoso Council of Fashion Designers of America (CFDA), ha ejercido, sin duda, una enorme influencia en la moda masculina internacional y, en particular, en la de Estados Unidos, que siempre parece estar tres pasos atrás de la europea. De Saint Sernin o Palomo seguramente hubieran encontrado su propio lugar en el mercado sin su precedente, pero su camino hubiera sido mucho más difícil e incierto.

Estos tres creadores -entre muchos otros- son evidencia del drástico cambio del clóset de hombres en los últimos años, el que responde, a su vez, a transformaciones profundas en la sociedad en términos de género, roles y sexualidad. Pero esta mutación, aunque evidente, es limitada. Si tiene dudas, salga a observar lo que sucede en cualquier ciudad del mundo, de Nueva York a Buenos Aires, de Sydney a Tokio, de Los Ángeles a Barcelona, y descubrirá que la gran mayoría de los hombres aún no están listos para presentarse en público luciendo un corsé blanco (Palomo) con jeans de cuero negro a la cadera cerrados apenas con un lazo cruzado en su parte frontal (De Saint Sernin). Para ellos, la llegada del ‘quiet luxury’ ha sido una bendición. Amparada a la sombra del guardarropa de ‘Succession’, el estilo de Gwyneth Paltrow durante su muy comentado juicio por…  CONTINÚA LEYENDO EN ISSUE #50 SUSCRÍBETE AQUÍ.

Cortesía Loro Piana y Ludovic de Saint Sernin

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