A las afueras de un Carreau du Temple, en París lo invitados al desfile Primavera-Verano de Valentino, comenzaron a teñir la alfombra de trajes de color fucsia. El año pasado Pierpaolo Piccioli nos entregó una explosión del barbiecore con ropa completamente rosada; y creímos que la nueva entrega sería similar. Sin embargo, las tonalidades que mejor lucieron en este desfile fueron el beige, el terracota y un delicado color marfil. Como una obsesión por llevar el logo de la firma, los trajes contaban con repetitivos patrones de la V mayúscula, que parecían tatuados en el rostro de las modelos. Finalmente se trató de la mejor forma de hacer ver la marca y como una ilusión óptica, Valentino estaba más presente que nunca. Destacan los trajes de dos piezas y los vestidos, que celebraban cualquier tono de piel.
La sección de prendas al estilo body encendieron la pasarela. Ajustados al cuerpo y combinados con pantalones anchos, dejaron más que alguna tendencia en la palestra. También había vestidos de cuerpo completo, pegados al cuerpo como una segunda piel y en lentejuelas. Incluso los tacones se llevaban unidos por la misma tela. Los blazers oversize estuvieron presentes en toda la Semana de la Moda, pero para la firma francesa, los detalles hacen la diferencia. El plumaje de la alta costura pasó a prendas cotidianas. ¿Ya viste el abrigo con plumas amarillas? En seda se construyeron minivestidos de cortes muy simples pero sensuales, la mayoría en color negro. Como ya es costumbre, el tacón alto y de plataforma se dejó ver en toda la colección y también en quienes asistieron al evento.
Cortesía de Valentino
Y el clásico rojo Valentino no podría faltar. En contraste con el escenario que parecía no tener luces alrededor, aparecieron vestidos de un increíble rojo italiano. En grandes capas, ligeros y con movimiento, los trajes estaban listos para la pasarela. Los pliegues en blusas creaban un efecto relieve único, que se acompañaba de pantimedias lisas de un solo tono, y con sandalias de tacón alto. No hay colección de verano que no piense en las noches de verano, y por esto, las lentejuelas y las telas abrillantadas quedaron para el final. Un cierre cósmico, con colores menos vibrantes, pero mucho más cercanos a la realidad. Mientras el año pasado vivimos el sueño de rosa, en esta ocasión celebramos la simpleza, los cortes limpios y con diseños listos para llevar.
Cortesía de Valentino






