YVES SAINT LAURENT SS23: LA GLORIFICACIÓN DEL CUERPO

Septiembre 29, 2022

Kate Moss posando frente a la Torre Eiffel con un total look de, por supuesto, Yves Saint Laurent (YSL). Un minivestido drapeado, medias transparentes, aunque con una clara tonalidad negra, unas sandalias altísimas y en punta y un abrigo de piel sintética. Todo, en un negro sublime, combinado a la perfección con los accesorios dorados de la supermodelo; su cabello recogido y sus labios de rojo brillante sellaron el look que, sin duda, acaparó la atención del espectáculo. Con su indiferencia tan avasalladora y elegante, es imposible no fijarse en ella, en especial, cuando arrastraba el abrigo sin importarle nada. Perfectamente, Moss pudo ser una más de las modelos, pero no fue así, solo asistió al evento en el que también estuvieron Amber Valleta, Carla Bruni, Shalom Harlow y Hailey Bieber. El glamour se apoderó tanto de la pasarela como de las y los invitados, quienes también lucieron aquella glorificación corporal de Primavera-Verano 2023.

Tal como dijo Martha Graham en alguna oportunidad: “el cuerpo dice lo que las palabras no pueden”. Esa máxima se plasmó en la reciente colección de Anthony Vaccarello para YSL, donde; una vez más, se glorificó la figura humana con elegancia y sensualidad. Estos, un sello del diseñador que, constantemente, ha fusionado su visión de lo físico con el legado de la casa. Una sincronización perfecta, en la cual, las modelos se muestran fuertes y con estampa, festivas y sin disculpas, sabiendo de su poder. Y, en realidad, la forma innovadora en que la bailarina y coreógrafa estadounidense vistió a su compañía en Lamentation de 1930 con vestidos tubulares que enfatizaban la agilidad física, fue, en parte, una inspiración para Anthony. O, mejor dicho, un descubrimiento que se entrecruzó los archivos de los 80 de Monsieur Saint Laurent. Vestidos drapeados y una elegancia sinigual, con un sinfín de accesorio y un maquillaje inmaculado, opulento y altivo. Esa imagen la que se proyectó en la pasarela actual.

Cortesía Yves Saint Laurent

Claro, con una convergencia en que la actualidad hizo lo suyo. La paleta cromática, sutil y apagada. Pero no de una forma lamentable, más bien, de una gloria pasada, una elegancia que solo existía en los tiempos pasados. Cafés suaves y que abrazan el camel, morados que rozan los burdeos y verdes olivas. Todos realzados por grandes pulseras en tonos dorados y yuxtapuestas. El calzado, una itinerancia de tacones altísimos y finos y empeines altos, acabados satinados y otros tantos en un reluciente metalizado. Un complemento perfecto para la frialdad compuesta diseñada por Vaccarello. Cortes mayoritariamente rectos y que, en un devenir, descubrían y cubrían el cuerpo. Capas de telas que se alzaban por sobre los cabellos e incluso blazers que dejaban al descubierto los hombros. Vestidos transparentes y todos largos, acompañados por chaquetas muy al estilo ochentero –ceñidas a la cintura y con hombros bien definidos– y también abrigos que llegaban al suelo.

Cortesía Yves Saint Laurent

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