¿Por qué el surf y no otro deporte? Para los hermanos detrás de Dsquared2, Dean y Dan Caten, es simple: “Se trata de libertad, de fuerza, de estar en el océano. Hay mucha mística a su alrededor: ideas y estilo de vida, imágenes y música”. “El surf es más sexy, más fresco, más caliente”, comentan los diseñadores que, desde Notting Hill, viajan hasta Mykonos para disfrutar de las olas mediterráneas y plasmar aquella leggerezza en sus creaciones. Con siluetas esbeltas y desenfrenadas, colores eclécticos y combinaciones extravagantes, el Spring-Summer 2023 de la firma representó la ligereza del verano, del océano y el humor que acompaña a la época estival. Una colección con dejos effortless, pero finamente cuidada. Después de todo, a pesar de la vida relajada de las y los surfistas, son bastante exigentes con su apariencia. Bronceados, capas y un sinfín de combinaciones. Incluso sin esfuerzo, el look más perezoso se puede transformar en una odisea de pasarela.
Entre yuxtaposiciones, las transparencias se combinaron con blazers de estampados llamativos, mallas de tul, gasa y hasta PVC. Pantalones acampanados, faldas cruzadas y asimétricas y lo mismo en cuanto a los vestidos. Por supuesto, los tiros bajos también estuvieron presentes, fusionando el ícono del Y2K con aquellas texturas setenteras y relajadas. Una estética engañosamente cuidada, donde brillos irrumpieron mediante chaquetas de todo tipo. Por un lado, las esenciales vaqueras convertidas en un eclecticismo de PVC transparente o blazers diseñados para la bohemia. Esta última, el hilo conductor de una entrega que encontró el arte en el caos, con sensualidad y cortes limpios. En paralelo, la costa amalfitana resplandece a través de materiales fluidos, que encarnan el movimiento del verano y la ligereza de un día en la playa. Un micro top, un pantalón de piernas anchas, un bolso de rafia y unos infaltables anteojos de aspecto retro-futurista.
Cortesía de Dsquared2
Como las prendas, los colores también se combinaron de formas extravagantes y únicas. En contrastes eternos y como una dualidad entre el juego y el poder. Incluso, con la fluidez del océano; misma que arremete con una sensualidad brillante y en la cual destacan las calzas de motociclista o los encajes con ojales, los volantes superpuestos y los acabados lacados. Una metáfora veraniega que hasta se infunde de acabados metalizados y vestidos que llevan un gran Jamaica. Esto último, un guiño a los souvenirs de la estación, cuyo calor invita a despojarnos de ataduras y explorar la moda como juego protagonizado por las capas y los contrastes.
Cortesía de Dsquared2






