“Un juego entre la imagen y el comercial”. Así fue como, desde el Líbano, Elie Saab definió su nueva colección Resort. Con una referencia no literal, el rostro de la propuesta es la Chica Bond, con una forma de estar fuerte y segura. Además, deja entre ver ciertos guiños a los años 60, como minifaldas geométricas y bordados de Marguerite. Definitivamente, el principal recurso que el diseñador ocupó fueron los estampados, sobre todo siguiendo una estética psicodélica.
Saab es un romántico hecho y derecho. Ninguna colección de él estaría completa sin tener esa dosis de romanticismo única que tanto lo caracteriza. Por esto mismo presentó vestidos largos, con una caída delicada y fluida. El uso de los bordados y transparencias siguen la línea de de los códigos. La elegancia y sofisticación determinan el espíritu de la colección. Los looks están ideales para cualquier tipo de ocasión formal, con cortes rectos y colores planos como rojo, negro, blanco, morados. Sin embargo, después transiciona a una serie de piezas con tonos más fríos y combinados.
Cortesía de Elie Saab
Esta colección denota una abstracción de su logotipo en un motivo de diseño, volcándose hacia una victoria redonda. El lado comercial de la propuesta opta por el éxito de la logomanía de versiones anteriores. Lejanamente, los elegantes vestidos se asemejan a los nenúfares impresionistas de Claude Monet, con composiciones tan vibrantes como las de Saab.
Cortesía de Elie Saab






