Durante el fin de semana, las redes sociales solo hablaron de la boda de Kourtney Kardashian con Travis Barker en la icónica finca de los diseñadores italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana. Quienes, además, vistieron a los novios y a gran parte de los invitados. Situación, que inevitablemente desarrolló la eterna discusión: ¿se puede separar la obra del artista? Recordemos que años anteriores los fundadores de la maison han estado envueltos en polémicas que acusan a sus campañas de racistas y xenófobas. Asimismo, han emitido comentarios negativos sobre la apariencia de distintas celebridades. ¿El resultado? Una imagen desfavorable ante la opinión pública, llegando al punto de boicotear su trabajo.
El trabajo de Dolce & Gabbana ha sido duramente criticado por las referencias que adoptan en sus propuestas. Y es que, en una colección de Primavera/Verano presentaron unos aros que representaba la etapa de la esclavitud. Asimismo, han lanzado campañas que terminan censuradas por tener una connotación violenta, como, además, la repetición de los estereotipos que existen sobre las personas asiáticas. Por esto y varias razones más, la casa italiana formó una mala imagen ante el exigente público de hoy. Sin embargo, D&G no es la única maison de moda cuestionada, ya que existe evidencia que vincula a Coco Chanel con los nazis de la Segunda Guerra Mundial. También, la promesa de Nueva York, Alexander Wang fue acusado de conductas sexuales inapropiadas por cerca de ocho modelos hombres. Aun así, este año regresó a las pasarelas, apoyado de grandes modelos y celebridades.
Cortesía de Alexander Wang
Entonces, volvemos al inicio: ¿realmente se puede separar la obra del artista? La respuesta no es sencilla, ya que depende únicamente de la persona que la conteste. Hay quienes argumentan que la obra de un artista es una extensión de los valores y pensamientos que ellos defienden. Y que, por lo tanto, seguir su trabajo es estar a favor de quien lo produce. Personalmente, considero que la línea que existe para disfrutar el resultado de personas con actitudes cuestionables es sumamente difícil. Ya que, en cierto punto, al apoyar su obra, podrías pasar por encima de la historia de las víctimas.
Sin embargo, está la contraparte, y es que apoyar el trabajo de una persona porque te parece interesante su visión de lo estético o su percepción en otro ámbito de la vida, no significa que apoyes sus opiniones. Y si fuese así, me surge la pregunta: ¿la obra del artista debe valorarse por su comportamiento en lo social? La respuesta es complicada, y aún más en el contexto que nos encontramos, donde los traumas de generaciones pasadas están siendo sanadas por los más jóvenes, pues en la actualidad si se cuestionan actitudes que antes pasaban desapercibidas. Y tú, ¿qué opinas?
Cortesía de Dolce & Gabbana





