¿VALE CADA PESO?: EL ETERNO DILEMA DEL MAQUILLAJE DE ALTA GAMA
Por María Jesús Sielfeld - julio 18th, 2025
¿CLP$60.000 por un corrector? ¿CLP$40.000 por un labial? En tiempos donde el skincare se ha democratizado, el maquillaje parece ir en la dirección opuesta: cada vez más exclusivo, más caro y más aspiracional. Mientras algunas marcas independientes apuestan por la accesibilidad, las grandes casas de belleza europeas, como Prada, Yves Saint Laurent o Charlotte Tilbury, continúan elevando sus precios. ¿La pregunta es inevitable: realmente vale lo que cuesta?
El contexto lo confirma: según el informe “Global Cosmetics Market” de Statista, se espera que la industria del maquillaje genere más de 90 mil millones de dólares en 2025, con una creciente concentración en el segmento premium. Esto no solo se explica por el prestigio de las marcas, sino por factores como la producción a menor escala, certificaciones cruelty free, fórmulas veganas, empaques reciclables y hasta ingredientes con tecnología biomimética que replican funciones naturales de la piel. Todo eso cuesta.
Pero el otro lado de la moneda no brilla tanto. A veces lo que se paga es el logo dorado en el packaging, una colaboración con alguna celebrity o la experiencia de compra, más que la calidad del producto en sí. Muchas consumidoras han comenzado a notar que el rendimiento de ciertos productos de alta gama no difiere tanto del de alternativas más accesibles, e incluso, en algunos casos, los dupes económicos superan en desempeño a los originales.
Cortesía Marcas
Y no se trata de demonizar al maquillaje de alta gama. Para muchas personas, un labial de Chanel o una base de La Mer no es solo un producto: es un gesto de autoestima, una inversión emocional. Pero en un mundo cada vez más consciente del gasto, la pregunta por el valor real cobra más fuerza. Más aún considerando que la inflación global y los costos logísticos postpandemia han elevado los precios en toda la industria, incluso en marcas drugstore.
¿Y qué se espera para el futuro? Todo indica que la brecha entre lo accesible y lo exclusivo seguirá creciendo. Mientras algunas marcas como Rare Beauty o Fenty apuestan por fórmulas de alta calidad a precios medios, otras como Dior, Tom Ford o Westman Atelier seguirán apuntando a la alta gama. Además, se anticipa una ola de cosméticos “personalizados” y con inteligencia artificial, lo que podría elevar aún más los precios.
Al final, la respuesta a si el maquillaje caro “vale lo que cuesta” es personal. Algunas pagan por la experiencia, otras por la innovación y otras simplemente por darse un gusto. Pero lo cierto es que, en un mercado saturado de opciones, cada compra debería venir acompañada de información, no solo de tentación. Con tantas promesas en cada envase, vale la pena mirar más allá del marketing. Saber leer etiquetas, conocer los ingredientes y entender qué estás pagando (¿es la fórmula o el empaque?) se vuelve cada vez más importante. Porque hoy más que nunca, la verdadera alta gama no está en el precio, sino en tomar decisiones conscientes. Y eso, afortunadamente, no cuesta nada.
Cortesía Marcas
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