¿ACCESORIO ETERNO?: EL PODER DEL PAÑUELO DE SEDA
Por Antonia Peñaloza - septiembre 12th, 2025
Desde los años sesenta, el pañuelo de seda ha evolucionado desde un uso meramente funcional para convertirse en símbolo de elegancia y creatividad. Un ejemplo emblemático es el pañuelo Flora de Gucci, encargado por Rodolfo Gucci en 1966 para la Princesa Grace. Su increíble estampado floral, diseñado por Vittorio Accornero, utilizó 37 colores y detalles botánicos que capturaron la imaginación de generaciones; desde entonces ha sido reinterpretado en bolsos, vestidos, perfumes y accesorios sin perder su aura delicada y artística. Hermès, por su parte, introdujo su “carré” de seda en 1937, cuadrado icónico que fusiona técnica, arte gráfico y artesanía refinada, consolidándose como un emblema de la alta gama francesa.
Pero el poder real del pañuelo de seda no solo está en su historia, sino en cómo se ha adaptado al presente. Puede usarse anudado al cuello en un estilo más clásico, como bandana en la cabeza, amarrarlo a la asa de un bolso, convertirse en cinturón o incluso como un top de verano. Su textura liviana permite jugar con volúmenes y transparencias: sobre tops básicos para añadir sofisticación, con chaquetas de corte oversize para suavizar la rigidez, o debajo de prendas minimalistas para dar contraste y color. Su versatilidad lo hace ideal tanto para el día como para la noche, sin perder su carácter.
Cortesía Getty Images
Cortesía Getty Images
Share







